
Odio las chaquetas amarillas. Me pican siempre. Siempre trato de matarlas. No lo puedo evitar. Sin embargo una vez pasó lo siguiente: Estaba sentado en el pasto comiéndome mi pan con mortadela lisa con coca cola y llegó una chaqueta amarilla a molestarme con esa porfía insidiosa y conchasumadre que tienen. Pero esa vez (como estaba loco) me puse en el lugar del himenóptero maricón. Supuse que sintió el irresistible olor de la mortadela lisa y empezó a explorar el lugar buscando el nutritivo y sabroso alimento. Entonces ocurrió el milagro: tontamente saqué un pedazo de mortadela, lo puse frente a los ojos del véspido hijo de puta para que lo viera, y lentamente me paré y me moví. El odioso insecto comprendió todo enseguida, y estuvo de acuerdo. Caminé como 10 metros lentamente y deje el pedazo en el suelo. La chaqueta amarilla me siguió pacientemente y se abalanzó a comer mortadela, supuse. Pero no: mordió, mordió y se elevó por el aire con un tremendo pedazo entre las patas. El Linterna la vio:
-‘Ooooh, cacha... ¿Qué gueá lleva?’
-‘Mortadela lisa’
-‘¿Ah?’
-‘Mortadela lisa’
-‘....Chaaa’
Al rato vi que habían dos avispas más degustando la mortadela. Así que agarré otro pedazo y se los fui a tirar.
No huevearon más.
Entonces aprendí que a pesar de ser tan hijas de puta, las chaquetas amarillas pueden ser razonables según la ocasión y saben llegar a acuerdos. Quien lo hubiese dicho...







Las avispas molan
Hola Ivo de casualidad me encontrado con este escrito tuyo sobre las avispas, quiero decirte que mas halla de que puedan picarte dudo que lo hagan porque si, será que las incordias con el típico manotazo cuando se acercan, será que has estado cerca de un nido o colmena, son las dos principales razones por las que pican. De odioso no tienen nada y lamento habértelo leído a mas de ser intuitiva/os y yo diría inteligentes son agradecida/os. He estado entre muchas fotografiándolas y nada nos han hecho, les hemos dado de comer y si enseguida avisan a otras y vienen a comer sin meterse contigo van a su bola. Te voy a contar una historia real, en una fuente un día salve a una abeja y una avispa que se estaban ahogando ya llevan un buen rato estaban muy exhaustas, las deje fuera de la fuente una junto a la otra y mientra observaba a la abeja que estaba mas hecha polvo que la avispa me veo que la avispa se recupero prontamente levanto un pequeño vuelo, en ese momento fotografiaba la abeja, se poso frente a mi cara a ras de donde las había dejado me miro y te diría fijamente como dándome las gracias de haberla salvado lo que para ella era una muerte segura y se piro volando, pues eso te digo que hasta son agradecidas, cambia tu opinión sobre ellas y sobre cualquier insecto o animalejo que a mal les quieras, pues forman parte de esta vida tanto como nosotros, saludos.